Curiosa entrada ésta después de tantos meses sin actualizar el blog, ¿verdad?. El caso es que desde que las clásicas felicitaciones navideñas por carta quedaron obsoletas, cada Navidad tengo la sensación de que me dejo algo en el tintero.

A medida que nos hacemos mayores nuestras prioridades cambian y lo que antaño parecía importantísimo ahora resulta no serlo tanto. Las cosas que decían tus abuelos, del tipo “lo importante es la salud y el trabajo” van cobrando cada vez más significado. Por eso quiero felicitar el año que empieza (2012) a todo el que haya llegado hasta aquí: compañero de partidas, de trabajo, amigo, familiar o internauta ocasional, haciendo una pequeña reflexión.

En este mundo tan apresurado en el que vivimos, sin apenas parar entre trabajo, estudios y compromisos varios me da la sensación, so pena de pecar de filósofo barato, de que el regalo más preciado que podemos hacerle a los más cercanos es el tiempo.

Al parecer existe un número máximo de relaciones personales que nuestro cerebro es capaz de manejar. Me niego a creer que sea tan corto; el año próximo regalad vuestro tiempo a todos los que apreciáis y no caigáis en la desidia del “a ver si quedamos a tomar algo” porque suele pasar que para mañana ya es tarde.

A los que tenéis hijos o los estáis esperando: felicidades y mucha fuerza para soportar las cargas que irán viniendo. A los que los buscáis: ánimo que todo llega. A los que acabáis una relación: apoyaos en la ayuda que la gente os brinde. A los que la empezáis: sin prisa pero sin pausa. Y en general, para todos: que vuestros proyectos se cumplan, no tengáis ningún susto con la salud y sobre todo, disfrutéis de la vida.

Porque cuando echemos la vista atrás solamente recordaremos lo disfrutado.

Feliz 2012.