Tipos de mensajes
Al igual que la mayor parte de mis amigos, nací en 1981. ¿Qué significa esto? Pues que cuando comenzamos a salir de fiesta, de bares, o de noche – llámalo como quieras – aún no existía el teléfono móvil. Estrictamente hablando sí, existían los mamotretos conectados a la red analógica Moviline, pero su uso era bastante exclusivo.
El caso es que formamos parte de la última generación que aún sabe lo que significaba quedar por teléfono (fijo) en un lugar y a una hora determinada. Y había que esperar a que llegara el último o dejar dicho el primer sitio al que íbamos a ir para que nadie se quedase colgado. Sí, aunque ahora parezca chocante, no había forma de avisar a nadie sobre la marcha.
Cuando el teléfono móvil irrumpió de forma masiva en las vidas de los españoles eran las Navidades de 1999 y un chaval se hacía famoso con aquello de: “hola, soy Edu, Feliz Navidad”. La telefonía móvil vino acompañada de un por aquel entonces extraño servicio de mensajes cortos, de dudosa viabilidad económica: si ya podemos hablar desde cualquier parte – pensábamos – ¿qué vamos a querer decir en tan solo 140 caracteres?
Más o menos también por aquel entonces empezaba a ser más común que las casas dispusieran de una triste conexión a Internet con módem de 56 kbps; después llegó la Tarifa Plana, y con ella la generalización del correo electrónico, los chats de IRC y, por último, el Messenger. Elementos de comunicación imprescindibles según la perspectiva actual pero que supusieron un cambio radical en las relaciones humanas: la comunicación verbal de asuntos peliagudos podía camuflarse en comunicación escrita. ¿A alguno de los que estáis leyendo no os han dejado por SMS? Qué suerte…
En un alarde de ingenio, provocado por montones de situaciones frustrantes indeseadas con las chicas, un amigo y yo creamos la escala de importancia de SMS, que tras esta introducción tan extensa como innecesaria, paso a explicaros:
Tipo 1 – Mensaje rutinario. El que podrías mandar incluso a tus padres. Ejemplos: “quedamos a las 21.00 abajo”, “he pillado atasco, llego un poco tarde” o mismamente “al loro la faldita de Natalia en la gala de hoy”.
Tipo 2 – Mensaje aparentemente normal para ti pero que, leído con la suspicacia inherente a la mujer, puede derivar en un malentendido o conflicto no previsto. Exige de una relectura pausada antes de pulsar la tecla Enviar. Ejemplos: “hoy me lo he pasado genial con tus amigas”.
Tipo 3 – Mensaje peligroso. Reproche, discusión o súplica de amor. No enviar nunca después de la puesta de sol o tras una ingesta alcohólica – que es cuando más se ablanda o arrastra uno -. Exige de una relectura pausada como el anterior y después de otra por parte del colega que en el que más confíes. Ejemplos: “hoy no puedo, hemos quedado con los amigos de Joseba”, “te echo mucho de menos, ¿quedamos?”.
Tipo 4 – Relación en serio peligro. Ejemplos: “paso de quedar hoy tía, si ya nos vimos ayer” o “no puedo bajar, estoy en Sacedón con un colega”.
Tipo 5 – Ruptura inminente. Ejemplos: “tenemos que hablar”.
Tipo 6 – Mensaje a un/a ex. Hasta ahora se conocen dos casos: el lamentable, en el que se pide volver; o el desagradable, en el que se queda para modificar la hipoteca, vender el piso, devolverse cosas prestadas, etc. Ejemplos: “te echo mucho de menos”, “Felicidades. [stop] “, “espero que todo te vaya muy bien” o “tengo que devolverte tus CDs”.
Se admiten sugerencias graciosas en los comentarios.
